DeeplyAnálisis: Eye Of Solitude – Canto III

Otra vez volvemos por aquí y con un gran objetivo: hacer crecer al blog tanto en contenido como en visitantes. Es por ello que tras unos meses de prueba del blog, y aunque aún queda mucho por pulir, se ha decidido dar el paso a publicar análisis de discos, tanto recientes como de años pasados. Sabemos las limitaciones que tenemos en esta tarea y la responsabilidad que ello conlleva, por lo que trataremos de hacerlo lo mejor posible y basándonos en nuestro conocimiento (escaso) de la escena Doom Extrema y todo lo escuchado anteriormente. ¡Esperamos que os guste!

Qué mejor forma de empezarlo que con uno de los mejores discos del 2013. La respuesta de la crítica ha sido prácticamente uniforme en ensalzar el tercer disco de los británicos Eye of Solitude, titulado Canto III, apareciendo en todas las listas que se precien de lo mejor publicado en Doom Extremo el año pasado. Por su parte la respuesta del público fue muy satisfactoria provocando el agotamiento de un pack que se lanzó en Diciembre con este disco, el anterior (Sui Caedere) más una camiseta y pegatina. Un gran éxito para la banda y su discográfica Kaotoxin Records.

La banda británica Eye Of Solitude

La banda británica Eye Of Solitude

Una vez presentado el objetivo del análisis, vayamos a por él. Tengo que reconocer que hacía unos años que no me ponía en serio a buscar nuevo material de mi género favorito: el Doom Extremo. Sentir una atmósfera sobre mí, un pasaje que me hace elevarme sobre la habitación donde esté el equipo de música, un aura que te despega de otras preocupaciones o responsabilidades durante un tiempo. Un tiempo donde música y tú sois uno, cumpliendo el objetivo que un músico creador de Doom puede desear: transmitir sus inquietudes, sus emociones, sobre un trozo de plástico. Por ello amo el Doom. Otros géneros podrán acercarse, y lo hacen, pero los toques extremos ponen la guinda al pastel. Crean el escenario completo para que la música y el alma consigan su imbricación absoluta. Puro placer para los oídos en cuanto sensación y para la persona en cuanto a notar que algo la mueve, la perturba, le hace receptora de una transmisión cultural.

Portada Eye Of Solitude - Canto III

Portada Eye Of Solitude – Canto III

No he echado este rollo sin objetivo. En mi opinión es el gran logro que Eye Of Solitude, a través de Canto III, logra en oyentes como yo, “receptores” donde fluya lo más hondo del Doom, su objetivo más sincero. La calificación de estar ante un material excelente proviene de ello. Será subjetivo entonces, pero los discos que logran eso tengo que reconocerlo y compartirlo con vosotros. Temas donde la alternancia entre pasajes ambientales y “blast beats” alcanza un equilibro adecuado, una ambientación que no para aunque las guitarras sean las predominantes (como al principio de Act II: Where The Descent Began), y sobre todo, unas partes rápidas con sentido, organización, no un batiburrillo incomprensible, incluso con presencia de solos de guitarra como al final de Act III: He Who Willingly Suffers. Estos dos temas citados los destaco sobre el resto, aunque el nivel es alto durante todo el álbum. No quiero dejar de mencionar la buena labor de las dos guitarras: podrán sonar simples, pero contribuyen a la perfección a la atmósfera, con buenos riffs que no cansan aunque se repitan continuamente; así como a la batería, rica y constructiva en su afán de participar, en un papel que debería ser más norma dentro del Doom.

Haber tenido la oportunidad de haber escuchado su anterior trabajo, Sui Caedere, me hace ver que este Canto III es la evolución lógica y, a la vez, culminación, de lo que parece ser el objetivo musical del grupo británico. Esperar este nivel en próximos lanzamientos sería muy deseable pero comprendo que muy difícil. Ese peligro latente junto al hecho de que las voces guturales son prácticamente incomprensibles aún con la letra delante, constituyen los puntos negativos del álbum. Se puede añadir el empeño de la banda (o de la discográfica) por denominarse Orchestral Doom Metal cuando no estamos ante un nuevo Estatic Fear o un Empyrium. Las etiquetas las pondrán los oyentes, en el mejor de los casos, sobre todo para evitar que la creación musical se vea perjudicada por atenerse a una autoetiqueta errónea. Desde aquí podemos señalarla, con humildad, como Doom/Death Metal con marcados toques melódicos.

Como resumen final, corroboro el hecho de estar ante uno de los mejores álbums de Doom Extremo del 2013. Tarde o temprano se hará un hueco entre los must del género, si no lo ha hecho ya. Marcará un auténtico punto de popularidad para Eye Of Solitude en general, y para Daniel Neagoe (su miembro compositor) en particular. La alternancia equilibrada entre ambientación y fuerza es su punto más fuerte, con una música que consigue embaucar durante la larga duración de sus temas. Por contra la voz debería ser entendible, cuanto menos. Desear a los británicos la mejor de las suertes para mantener semejante nivel.

Grupo: Eye Of Solitude

Género: Doom/Death Metal

Álbum: Canto III

Temas/Duración: 6 canciones/66 minutos

Discográfica: Kaotoxin Records

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